Una principiante en la Berlinale

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Asistir a un Festival internacional de cine es, tanto oportunidad como un lujo, que este año, viviendo en Berlin, me quise dar. La alfombra roja, los artistas, las pancartas por toda la ciudad y las noticias que se leen y que se ven en los medios de comunicación internacionales, me hicieron sentir como un protagonista, un poco como eso mismo que se siente cuando se ve una película.

La Berlinale es un festival de cine con diferentes secciones de competencia que, como su nombre lo indica, tiene lugar en la ciudad de Berlin. Diferentes cines de la ciudad abren sus puertas durante el mes de febrero para acoger obras provenientes de numerosas partes del mundo y dar la bienvenida a talentosos cineastas, cinéfilos y curiosos.

Mi elección para tener una panorama de la Berlinale consistió, en base a la disponibilidad de entradas, en ver una película en competencia oficial por el Oso de oro, un ciclo de cortometrajes y una película de la seccion Generación Kplus, sección dedicada al cine infantil.

Foto: Vicky Nuñez

Tal vez yo tuve mucha suerte pero comprar boletos para las funciones no fue nada difícil o tal vez fue porque no tenía exigencias particulares. El caso es que puede comprar en internet, aún pocos días antes de la proyeccion. Los boletos los puede imprimir en casa y voilà, a disfrutar de la magia del cine en uno de los mas importantes festivales de cine del mundo. Los precios mmm… bueno, podrían haber sido mas baratos. Si bien un comun mortal se puede permitir una película de la Berlinale, resulta un gasto mas o menos importante el asistir a más de una función.

Tesoros y las emociones

Normalmente yo no veo cine infantil pero encontrar en la programación una película, escrita, producida y dirigida por mujeres mexicanas ya tenia todo un significado y por lo tanto no fue dificil decidir. Asistir al estreno de Tesoros, lejos de mi tierra, evocó los mejores recuerdos que tengo de mi infancia y adolescencia, además en este contexto no pudo que tocar lo mas profundo de mis emociones, hacerme sentir muy orgullosa y conmoverme sin mas.

Foto: Vicky Nuñez

Con una fotografía e imágenes que podrían ser mas de un documental que de una ficción, acompañada de un creativo uso de la tecnología, tanto al interior de la historia como en la realización, una música que encajaba perfectamente con las imágenes y un conjunto de contenidos educativos, sociales y ambientales, Tesoros se presentó ante uno de los públicos mas críticos y exigentes: los niños; dibujando un México, sí turístico, sí de tarjeta postal, y es que así es México, pero enmarcado en un contexto real, sincero y positivo.

Antes de entrar a la sala vi que había un 80% de niños en la fila, no lo puedo negar, me hizo pensar que no sería una función sencilla. Grande fue mi sorpresa al notar que las únicas interrupciones que escuche por parte de las pequeñas criaturas fueron: ahhh!, ohhh!, wow! Expresiones que eran solo un eco de mis pensamientos.
Maria Novaro, Pamela Guinea y Lucero Sánchez Novaro, núcleo de producción del Film, se presentaron al final de la proyeccion y respondieron a las preguntas que los niños les hicieron. Y yo, como fan adolescente, no puede evitar acercame y agradecer a la directora el regalo que me había hecho.

Para quien no la conoce, Maria Novaro es una de las directoras mas importantes de cine mexicano. Danzón y Lola son algunos ejemplos con los que la directora se hizo famosa en Mexico y que en buena medida, podria afirmar que para muchos en mi generacion, transformaron las percepciones de algunos aspectos del México popular, logrando la revalorizacion de las mismos, tantas veces, discriminados. Una directora valiente que dedicó Tesoros a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, tanto en los créditos como en la sesión de preguntas, enfatizando que la zona donde fue filmado Tesoros, no es solo belleza y aventura, sino que desgraciadamente tiene muchos problemas. Una mujer, madre y abuela, que le regalo a sus nietos la aventura de ser protagonistas de su propia historia y que le muestra al mundo un México con esperanza.

Tesoros en la Berlinale compitió en la sección Generación Kplus. El jurado eligió otro ganador del Oso de cristal pero para mí, Tesoros seguro se ganó un oso de oro en mis recuerdos.

Joaquim y los inconvenientes

Una de las cosas mas importantes que se tienen que cuidar en el Berlinaletour es la puntualidad. No es que a la Berlinale se pueda llegar corriendo con papitas y refresco escondidos en la bolsa, con la gota de sudor y buscar un lugar en medio de la oscuridad sin que nadie diga nada. Si bien en los cines, hay diferentes carteles que dicen que no se permite llegar tarde a las proyecciones, al final, los alemanes no son tan malos y te dejan entrar.

Foto: Vicky Nuñez

Y sí, yo llegue tarde a la proyección de Joaquim. Con los cacahuates y la botella de Club Mate (bebida famosa entre los que frecuentan los cineclubs) en la bolsa, traté de pasar desapercibida. Para mi sorpresa en la entrada me detuvieron unos chicos, super elengantes y muy guapos por cierto, para decirme que tenía que esperar para poder ver la función. Afortunadamente no me controlaron la bolsa y me evite el oso mexicano (el de la verguenza). Pero el retraso en el cine en Alemania es castigado con aun más retraso. Tuve que esperar otros 5 minutos para esperar a otros impuntuales y poder entrar todos juntos despues de 15 minutos empezada la peli. En Alemania, siempre encuentran la forma “freundlich” (amigable) de educar a la gente. Una señorita nos llevo a nuestros lugares, hasta arriba y en la esquina, el lugar de los castigados. Fue entonces que pude comenzar a disfrutar de la peli.

Foto: Vicky Nuñez

Joaquim es un largometraje brasileño histórico en concurso en esta 67a Berlinale. Rebelión, ambición, lucha de clases, resistencia, desigualdad son algunos de los argumentos tratados por Marcelo Gomes. El recurso de la cámara en mano, que si bien tenía un sentido dramático, en algunas ocasiones me hizo sentir como en la rueda de la fortuna.

Esta vez cero protocolos, es decir, no estaba el equipo de produccion, por lo tanto, al terminar la proyección, era obligado el tour en el “Friedrichstad Palace”. Teatro legendario e importante costruido durante la RDA y que se encuentra en el corazón de Berlín. Cuenta con el escenario mas grande del mundo y el lobby esta adornado con una particular y lujosa decoración que se engalana con las fotos de famosos actores y actrices alemanes. En estos días, ahí también está una alfombra roja, dónde, en auscencia de directores y productores, los visitantes pueden tomarse sin problema una selfie.

Los Cortos y las sorpresas

Para ver una película en la Berlinale se puede elegir al azar o buscar algún director, actor o nacionalidad de preferencia y a la que se quiera apoyar. En cualquier caso, es importante saber en qué sección esta la película elegida, si está en concurso, si pertenece a la sección documental, cortos, etc. No porque vaya a pasar algo si no lo sabemos, pero digamos que si tenemos esta información, además de disfrutar de la obra en sí, podremos entender mejor, en algunos casos, el mensaje del autor, e incluso sentirnos aun mas parte del ambiente del festival. La secciones al final son como una especie de guia para la observación.

Yo fui con los ojos cerrados a ver la sección de cortos, no lei, ni busque informacion previa, ni sobre los cortos ni sobre los directores, pero sí sabía que tenían como temática general “Back to the Future” (regreso al futuro). Me dirigí hacia el Coloseum, un cine bastante “simple” y de medianas dimensiones, que tuvo su primer función, nada más y nada menos que en 1924, y que a la fecha, la sala principal, donde se presentó la sección de cortos, conserva sus dimensiones originales.

Foto: Vicky Nuñez

Los cortos que vi fueron: The Crying Conch (Canada) de Vincent Toi, Street of Death (Líbano) de Karam Ghossein; Hiwa (Grecia) de Jacqueline Lentzou y Os Humores Artificiais (Portugal) de Gabriel Abrantes.

Solo diré que cuando salí del cine, agradecí el saber que pertenecian al argumento “regreso al futuro” de lo contrario, hubiera entendido en un modo muy diferente las obras. De cualquier forma, una vez afuera tenia la impresión de haber visitado diferentes paises, varias culturas, muchas, muchas más de las 4 que habrían tenido que ser. Unos me gustaron mas que otros, tal vez también porque esos unos los entendí mas que a esos otros. En cualquier caso fue toda una sorpresa poder descubrir a través del cine realidades que, de haber sabido, seguramente habría elegido no ver.

Foto: Vicky Nuñez

En resumen, ir a la Berlinale significó para mi estar abierta a propuestas alternartivas, a cine difícil y a veces hasta incomprensible. Fue tratar de entender, sin formulas y lejos de lo convencional. Fue ver y reconocer el valor del trabajo de los trabajadores de la industria cinematográfica por la originalidad de las obras, fue entender qué me gustó y qué no sin estar condicionada de críticas, publicidades y hasta, podría decir, de lo que yo misma creía saber que me gusta.

 

Corrección: Rocio Cruz

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