El médico africano (Francia, 2016)

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Inspirada en la historia real de la familia del músico Kamini, cuyo origen se remonta a Zaire (hoy República Democrática del Congo). Son los años setenta, Seyolo Zantoko es un migrante nativo de Kinshasa, recién graduado en medicina en París. El día de su graduación aparece un campesino proveniente de Marly-Gomont, un pueblito de la campiña francesa, quien ya es conocido en el lugar por buscar siempre un médico que esté dispuesto a internarse en un pueblo alejado de todo. Seyolo ve ahí su oportunidad de conseguir la tan ansiada nacionalidad francesa y la posibilidad de traer a Francia a su familia, muy a pesar que se le había ofrecido ser el médico personal del entonces dictador Mobutu.

Llama por teléfono a su casa en África para avisarles que se reunirán con él en Francia, pero la familia entra en tal euforia que no atienden las explicaciones de Seyolo de que no se quedarán en Paris, sino que se mudarán a la campiña francesa … donde no hay nada de nada. El choque cultural al que se enfrentan, no solo los recién llegados, si no también los campesinos de la apacible Marly-Gomont, quienes no estaban acostumbrados a convivir con migrantes y menos de raza negra es por demás desgastante.

El esfuerzo titánico de Seyolo por encajar y ser aceptado como médico y residente, se expande hasta su familia, a quienes prohibe incluso hablar su lengua materna, el lingala, ordena a su hija Sivi dejar su pasión por el fútbol y concentrarse en los estudios para demostrar que “los negros no solo pueden ir detrás de un balón”. Anne, la esposa, es rechazada por las otras mujeres del pueblo que se niegan a dirigirle la palabra, incluso para atenderla en el mercado. Mientras que Kamini es apartado del resto de sus compañeros de escuela.

Contrario a lo que se pudiera pensar, no se trata de un drama, una de esas películas donde se empeñan a pintar un desolador panorama para los inmigrantes. Por el contrario, Rambaldi ha hecho de Bienvenue à Marly-Gomont una entrañable comedia, con todo y que pudiera ser predecible en su desenlace, la temática sobre inmigración y racismo es tratada de manera suave y esperanzadora. En un mundo donde los crímenes de odio suelen abrumar nuestro día a día, es de agradecer encontrar este tipo de filmes-oasis que nos brindan un poco de optimismo.


Cada dos semanas la Videógrafa mexicana Jazmín Camacho, en su rubrica Fotogramas, nos hace participes de su gran pasión – el cine – y describe, desde la perspectiva de su materia, sus impresiones recientes de la escena internacional.

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