Juste la fin du monde (Canadá / Francia, 2016)

Imagina que has estado ausente de tu familia durante 12 años, solo unas tarjetas postales con escasas palabras, enviadas estratégicamente, son tu único vínculo con ellos. Un día, simplemente decides regresar para anunciarles que la muerte está pronta a visitarte ¿Cómo crees que reaccionarían? Xavier Dolan, en su filme más reciente, nos presenta las vicisitudes por las que atraviesa Louis, un joven y exitoso escritor, quien emprende su retorno cual hijo pródigo. Sin embargo, el recibimiento no será como él desea, pues se enfrentará a un grupo de extraños con quienes comparte un lazo de sangre, mas no de solidaridad ni comprensión, y ante el dolor y la frustración levantarán un muro de palabras convertidas en frases de reproche e indignación, solo para evitar recibir la devastadora noticia. Solo Catherine, su cuñada, es la primera en percatarse de la dolorosa situación por la que pasa Louis. Primeros planos de los rostros de Catherine y Louis intercambiando miradas, mientras al fondo se escuchan los murmullos de una típica discusión familiar entre Antoine (hermano mayor), Martine (madre) y Suzanne (hermana menor). Secuencia donde se descubre a Catherine como una suerte de soporte y al mismo tiempo será la primera en conectar a Louis con su realidad de no ser el único que sufre.

Basada en la pieza teatral de Jean-Luc Lagarce, presentada en el Festival de Cannes de 2016, Dolan exhibe un marco familiar totalmente disfuncional que bien puede ser una réplica de cualquier familia en otra parte del mundo. Un grupo de personas llenas de carencias, egoístas y sumamente frágiles que no saben como reaccionar cuando las emociones los desbordan. De momentos resulta abrumadora por los asfixiantes diálogos, mismos que resultan justificados, vale la pena darse la oportunidad de verla.

Sin ser el mejor filme de Dolan, sin duda es una muestra más de su estilo fílmico, ese estilo sórdido que te sacude. Una devastadora secuencia final rematada con “Natural Blues” de Moby, ese estupendo sampleo de “Trouble so hard” de Vera Hall: “Oh Lord, trouble so hard… Don’t nobody know my troubles but God…” Resume la desolación que agobia no solo a Louis, sino al resto de la familia, que le tiene miedo al tiempo… “el tiempo que tú nos das”.


Cada dos semanas la Videógrafa mexicana Jazmín Camacho, en su rubrica Fotogramas, nos hace participes de su gran pasión – el cine – y describe, desde la perspectiva de su materia, sus impresiones recientes de la escena internacional.

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